que esa ciudad era una mierda iba pensando cuando se le abrió la puerta del subterráneo y los maratonistas de corbata y laptop la quitaron del vehÃculo dos paradas antes.
esa ciudad era una mierda y para sobrevivirla era necesario tener el doble de afectos que en cualqueir lugar del mundo.
-Pero qué demonios hago en plaza miserere?
Comments (0)
You don't have permission to comment on this page.